Esta propuesta de articular todas las texturas, aromas y sabores de los platos en torno al micri, aunque no exenta de originalidad, es conceptualmente demasiado monótona y simplista. Quizás por ello, Sánchez Romera, un cocinero con práctica científica, pues no en vano es neurólogo de profesión, no se atrevió a emplear el término constructivismo, más radical y comprometido con la vanguardia, para definir su cocina. Lo cierto es que nunca sabremos si el nombre construccionismo fue escogido para no desvirtuar la concepción artística de su obra, o porque con este vocablo de mayor literalidad Sánchez Romera pretendió enfatizar la idea de edificar todos sus platos con la argamasa de su invención llamada micri. Por que si no, construir recetas combinando armónicamente todos los ingredientes para obtener sabores compuestos es lo que ha hecho la cocina clásica francesa durante décadas
La cocina tradicional tiene las características propias de la cocina serrana, es decir, la utilización de los productos que da la sierra: las carnes procedentes de la caza mayor y menor; una gran variedad de setas entre las que se encuentran los Nizcalos que son las mas conocidas y buscadas; abundantes frutos secos (nueces, almendras, castañas, etc.); las plantas silvestres como los espárragos, madroños y moras; y las plantas aromáticas como tomillo y romero.
Otra característica es la fuerte condimentación, resultando comidas recias que hacen frente a los rigores del frío y del duro trabajo.
domingo, 22 de noviembre de 2009
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